Cómo hacer que mis hijos coman más sano

La infancia es un momento perfecto para crear en nuestros hijos unos buenos hábitos alimentarios que se mantendrán durante toda su vida. Si logramos que desde que empiezan a comer, lo hagan de manera saludable y disfruten de ello, muy probablemente seguirá siendo así en la edad adulta, por lo que es fundamental implicarnos en su educación alimentaria desde que son pequeños. Además, si los niños no tienen unos buenos hábitos de alimentación y actividad física, corremos el riesgo de que desarrollen sobrepeso u obesidad y, por tanto, de que tengan más probabilidades de sufrir obesidad en la edad adulta, con las complicaciones que puede conllevar.

Uno de los principales problemas que encontramos es que las preferencias de los más pequeños pueden verse influenciadas por la publicidad que ven en la televisión, supermercados y en la calle, que es un bombardeo de productos superfluos, comida basura, productos ricos en azúcar o sal y que no resultan beneficiosos para ellos, sino todo lo contrario. Al asociar, por ejemplo, unos cereales a un personaje que les guste, o unas galletas a un juguete, es probable que el niño nos pida esos en concreto y es una estrategia que suele emplear (mal) la industria alimentaria, por lo que evitar estos productos y ganar la batalla a la publicidad de alimentos destinados a los más pequeños no es tarea fácil. Vamos a ver algunas ideas para que nuestros niños coman de forma saludable y con gusto:

  • Es fundamental ser un ejemplo para ellos a la hora de comer, no es suficiente con decirles que hay comer ciertos alimentos porque son saludables, sino que van a querer con más probabilidad comer estos alimentos si ven que sus padres lo hacen, de manera natural, sin estridencias, los niños son muy observadores. Por tanto, si quiero que mi hijo o mi hija coma, por ejemplo, brócoli, estaría bien ponerlo para toda la familia en la mesa y que lo probara, y si no le gusta, seguro que habrá otra verdura que sí le encaje, seguiremos ofreciendo y probando juntos.

  • Implícales en el proceso de la alimentación, desde la compra hasta la mesa. Podéis elaborar juntos el menú de la semana, ir a la compra y tomarlo como algo divertido que hacer en familia y aprendiendo de ello (es un buen momento para hacer educación nutricional eligiendo entre distintos productos) y por supuesto, ayudar a colocar la compra en casa. Además, hay multitud de recetas en las que los pequeños pueden colaborar: hacer masas, aliñar la ensalada, enharinar pescado, hacer albóndigas… Para ellos puede ser un juego estupendo del que aprender y disfrutar y además pueden ser buenos pinches.

  • Es importante la disponibilidad que haya en casa de determinados productos. No es bueno que tengan siempre a su alcance patatas fritas, bollería, etc., ya que no son productos saludables y no deben formar parte de su alimentación diaria, y es algo que ellos deben y sabrán entender. Además, si acostumbramos su paladar a sabores demasiado dulces o salados, después es más difícil cambiar su gusto, es bueno que conozcan los sabores reales de la comida. En nuestra mano está no ofrecerles estos productos, no se trata de prohibírselos, pero no debemos ofrecerlos como una opción más, deben ser reservados para ocasiones muy puntuales.

  • Debemos ofrecerles alimentos saludables en las comidas principales y que también los tengan a su disposición para cuando tengan hambre (yogur natural, frutos secos - cuidado con la presentación para los más pequeños, pueden atragantarse -, fruta, cereales integrales, cremas de legumbres, etc.).

  • Es importante que los adultos aprendamos a dejar comer a los niños, que exploren, prueben e incluso cuando están empezando a conocer los alimentos, que jueguen. Así descubrirán distintas texturas y sabores a su ritmo, sin forzarles, sólo ofreciéndoles la comida. Esto nos puede ayudar a hacer de ese momento algo bueno, relajado, un momento para compartir y no generar tensión en los niños y en nosotros cuando no comen lo que creemos que deberían.

  • Pero de nada sirven estos consejos si no cumplimos el primero, ser un buen ejemplo para ellos, comiendo de forma saludable para que lo vean y aprendan desde pequeños.