Ansiedad por el dulce

Hemos oído decir muchas veces que el azúcar es adictivo, pero en ocasiones la respuesta está en algo aun más sencillo, nuestra insulina.

Si llevamos demasiadas horas sin comer, los niveles de azúcar en nuestra sangre estarán más bajos de lo habitual y ésto, provoca una respuesta en nuestro cuerpo:

El cerebro nos ordena comer algo dulce, porque ya no le queda glucosa en sangre (que es lo que necesitamos para nutrir nuestras células) y el camino más rápido para conseguir glucosa son los alimentos azucarados.

Tras esa orden de “comer azúcar”, si caemos en la tentación y tomamos un alimento dulce se desencadenará otra reacción nada conveniente para la dieta. Pero vamos por partes, primero hay que aclarar que en los alimentos azucarados, el azúcar está “muy disponible” y pasa a la sangre en gran cantidad y a una velocidad de vértigo.

Mientras que los alimentos como las pastas, los arroces, las frutas, el pan… nos aportan los azúcares de una manera muy gradual, es decir, que los ingerimos y poquito a poco el cuerpo los va convirtiendo en glucosa y los va liberando a la sangre despacio. Así, el páncreas puede ir liberando poco a poco sólo la insulina que necesita para aprovechar esas pequeñas cantidades de azúcar que van entrando.

Sin embargo, al comer un alimento azucarado o refresco, podemos decir que el páncreas “se asusta” y al ver que está entrando de golpe y tan rápidamente una gran cantidad de azúcar, comienza a liberar insulina muy rápidamente, en mayor cantidad de la necesaria.

Ahora, la insulina fabricada irá “guardando” los azúcares (la glucosa) en las células para que sea aprovechada, pero tenemos un problema… Como el páncreas fabricó más insulina de la necesaria, cuando el azúcar de la sangre se acaba, ese exceso de insulina queda circulando por la sangre. ¿Qué ocurre? Es sencillo de comprender:

Ahora, tenemos circulando por la sangre una sustancia (la insulina) cuya función es utilizar el azúcar, y por tanto la insulina está dando vueltas sin poder hacer su trabajo. Por ello, la insulina lo que hace es dictar la orden de comer más azúcar ya que está parada sin poder hacer su trabajo y quiere ponerse en marcha.

Si vamos cayendo en la tentación del dulce continuamente, esta sensación de ansiedad descontrolada por el dulce no va a desaparecer, ya que nos metemos en un bucle fisiológico en el que las órdenes las dicta nuestro cuerpo, no nuestro sentido común.

Si estáis en ese punto de descontrol, sólo habrá que agarrarse a la dieta equilibrada y ordenada, y vencer la tentación del dulce en un par de ocasiones. A partir de ahí, empezaréis a controlar la ansiedad vosotros y no vuestro cuerpo.

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