Alimentos para el hígado

Alimentos permitidos en cirrosis compensada y hepatitis

  • Cereales (pasta, arroz, etc.)
  • Pan sin sal
  • Legumbres
  • Patatas y otros tubérculos
  • Verduras y hortalizas
  • Fruta fresca y en zumo
  • Huevos
  • Quesos y mantequilla sin sal
  • Leche y yogures
  • Helados caseros, azúcar y chocolate
  • Carnes y pescados (prohibidos en casos de intolerancia a las proteínas y en la cirrosis con encefalopatía)

Alimentos prohibídos en enfermedad hepática

  • Alcohol
  • Sal
  • Embutidos
  • Productos de charcutería tipo mortadela y chopped
  • Carnes y pescados en salazón
  • Condimentos salados (salsa, cubos de caldo, sopas en polvo, etc.)
  • Pastelería industrial

Es importante destacar nuevamente que existen muchas y muy diversas patologías por lo que es conveniente que cada paciente hepático acate las prohibiciones expresas de su médico ante cualquier alimento, aun estando éste en la lista de alimentos permitidos en la mayoría de los casos de enfermedad hepática.

El uso de suplementos a base de aminoácidos de cadena ramificada, triglicéridos de cadena corta o polímeros de la glucosa en ocasiones son indispensables para alcanzar un estado nutricional óptimo, al igual que el aporte de ciertas vitaminas y minerales que pueden verse afectadas por la mala absorción de nutrientes. No obstante, el uso de suplementos no puede llevarse a cabo de forma sistemática y debe hacerse siempre bajo supervisión médica.

Aun en pacientes que comienzan sus tratamientos con nutrición parenteral (por vena) o enteral (por sonda naso-gástrica) el objetivo final será que dicho paciente consiga llevar una dieta normal en el menor tiempo posible. Igualmente, el uso de suplementos orales debe limitarse al periodo de tiempo que sea estrictamente necesario.

Cuando el paciente consiga tolerar una dieta equilibrada y suficiente en calorías se observarán notables mejorías en la sintomatología de la enfermedad y el estado anímico, lo cual conseguirá mejorar su calidad de vida en casos de cronicidad.