Alimentación sana (Parte 1)

Sabemos que la comida sana es realmente importante para nuestra salud y bienestar, pero por otra parte es algo que en ocasiones cuesta un gran esfuerzo ya que llevar una correcta alimentación en el día a día requiere una planificación del menú, de la compra semanal y tareas de cocinado.

¿Qué es realmente una alimentación sana? ¿Qué debemos tener en cuenta?

Veremos a continuación algunas claves:

  • La dieta equilibrada siempre es la mejor solución ante cualquier problema ya sea de sobrepeso, bajo peso o por enfermedad. El término dieta equilibrada hace referencia al equilibrio entre hidratos de carbono, proteínas y lípidos por lo que es sencillo modificar las calorías o suprimir algún alimento concreto, sin afectar al equilibrio de la misma.

  • Para conseguir una dieta equilibrada no es necesario que nos volvamos locos midiendo y pesando todo lo que comemos, sólo debemos tener en cuenta que el primer plato sea a base de alimentos que lleven en su mayoría hidratos de carbono de absorción lenta (pueden ser los cereales, las patatas, las legumbres y como opción ligera las verduras) y un segundo plato con proteínas de alto valor biológico (carnes, pescados, huevos y mariscos).

  • Siguiendo el esquema del punto anterior (hidratos de carbono + proteína), podemos conseguir también un plato único pero completo. Los platos únicos pero completos son una opción más sencilla para las personas o niños que tienen que comer cada día en una tartera. Algunos ejemplos pueden ser pasta con carne y salsa de tomate natural, arroz con pollo y verduras, arroz a la cubana con huevo y plátano, lentejas con sepia y verduras estofadas, etc.

  • El postre no es obligatorio. Si el primer plato ha sido sólo a base de verduras, el aporte de hidratos de carbono será notablemente menor, por eso en ese caso se puede tomar una pieza de fruta tras la comida como postre y estaremos complementando el aporte de este nutriente y por tanto, completando la dieta.
    En personas con digestiones pesadas o cuando hayamos tomado como primer plato pasta, arroz, legumbre, etc. es mejor espaciarlo y elegir tras la comida una infusión. Pasadas un par de horas podemos tomar la fruta, así evitaremos que los azúcares fermenten en el estómago y las digestiones serán más ligeras.

  • Nunca podemos optar por postres grasos o azucarados tras las comidas. Los flanes, natillas, arroz con leche, etc. (aun cuando son caseros) no son buena opción para tomar a diario. Ya desde niños deberíamos habituarnos a tomar ese tipo de alimentos sólo de forma excepcional en ocasiones especiales.

  • Las comidas siempre deben acompañarse con agua. Tomar una sola copa de vino o cerveza en la comida y/o en la cena no es un mal hábito siempre que no tengamos prohibido el alcohol por prescripción médica. Nunca podemos habituarnos a comer con zumos, leche, batidos o refrescos, ni siquiera de niños.

  • Cumplir algunos requisitos es fundamental. Debemos tomar 3 piezas de fruta fresca, 2 raciones de verdura (puede ser cocinada o cruda), medio litro en lácteos desnatados (puede ser un vaso de leche y dos yogures por ejemplo) y una ración al menos de proteína de alto valor biológico como carne magra, pescados o huevos.

  • Existen también requisitos semanales como tomar una o dos raciones de legumbres por semana, superar a las raciones de carne con un mayor número de raciones de pescado y tomar una ración de carne roja por semana. La carne roja tiene mala fama pero es una realidad que tiene grandes propiedades para los casos de anemia ya que es un alimento rico en hierro de fácil absorción.

La próxima semana veremos la segunda parte de este artículo donde os enseñaremos a identificar los alimentos que no debemos tomar a diario si queremos seguir una alimentación saludable.

Actualización (05/12/2012) - Accede para leer Alimentación Sana (Parte 2).