No sólo es importante lo que comemos, sino cómo lo comemos

Desde pequeños nos han educado a respetar el tiempo dedicado a las comidas (no jugar en la mesa, masticar bien los alimentos…). Pero debido a la falta de tiempo, y a las prisas, tendemos a perder estos hábitos que pueden llegar a ser tan importantes como la calidad de la propia ingesta.

Al dedicar un tiempo mínimo a realizar las comidas, se mastican bien los alimentos, ingerimos menos aire y permitimos al cuerpo llevar a cabo una mejor digestión.

En MenuDiet siempre decimos que la dieta mediterránea es más que una forma de alimentación. Es un estilo de vida, y es por ello que el hecho de comer tranquilamente forma parte de ella.

Se observa una relación directa entre la forma de comer y la presencia de flatulencias. Por un lado, al comer deprisa facilitamos la ingesta de aire, y por otro, al comer de pie facilitamos la llegada de aire al estómago y al intestino con las consecuentes dificultades para llevar a cabo una correcta digestión.

Por otro lado, el hecho de comer deprisa, se relaciona con comer mayor cantidad de comida. Esto es así porque el cuerpo necesita un tiempo de unos 20 minutos aproximadamente para emitir la señal mediante quimiorreceptores del estómago e indicar sensación de saciedad a nivel cerebral. Es por ello que, cuanto más rápido comemos, mayor cantidad de alimentos podremos ingerir hasta que esta señal llegue a nuestro cerebro.

También se ha demostrado incluso que comiendo sentado se ingiere menor cantidad de alimentos que haciéndolo de pie, aunque en realidad la causa de ello es más psicológica que fisiológica ya que cuando comemos de pie se tiene la impresión de hacerlo en menor cantidad por lo que en la siguiente comida tendemos a comer más.

Por todo ello, te invitamos a que, si eres de los que comes deprisa y no te sientas en la mesa, cambies poco a poco el hábito y te acostumbres a comer despacio y en compañía, charlando relajadamente con el resto de comensales. En el caso de que comas solo, una buena opción para favorecer la tranquilidad del momento, es apagar la televisión y poner música relajante de fondo, y si eres de los que no se dan cuenta de la elevada velocidad a la que mastican el bocado, tomes conciencia y plena concentración en el acto de comer. Un buen truco para ello es contar el número de masticaciones, y otra forma de disminuir la velocidad es soltar los cubiertos y dejarlos en la mesa entre bocanada y bocanada.